jueves, 27 de julio de 2017
BREVE VISITA AL PARQUE NACIONAL QUEBRADA DEL CONDORITO
Hicimos una breve
visita al parque, ingresando por el paraje La Pampilla, de la ruta
provincial nro 34, unos 7 kilómetros pasando el tradicional parador
El Cóndor, viajando desde Nono-Mina Clavero.
El ingreso al parque
no está correctamente señalizado, y cómo la ruta no es recta, no
hay tiempo para indicar correctamente la maniobra, de disminución de
velocidad e ingreso por la derecha del camino. Sería conveniente una
mejor señalización vial, principalmente con indicación de menor
velocidad y carteles advirtiendo el ingreso unos 300 metros antes.
Definitivamente el
ingreso al parque es tosco, con muy poca cartelería, y por un camino
de ripio, que se encuentra en muy buenas condiciones, existiendo
solamente un pequeño tramo con “serrucho”, suave. Luego de un
recorrido de 2,5 km se llega al “Centro Operativo Achala”,
moderno, con un playa de estacionamiento grande y de pendientes
suaves. El Centro es moderno, cuenta sala de interpretación, oficina
de ingreso y asesoramiento y baños públicos (excelente
mantenimiento).
En la oficina de
ingreso se debe anunciar al grupo concurrente y que tipo de caminata
se va a realizar. No se permite el ingreso al parque con el vehículo.
Existe un lugar de
acampe, libre, a unos 800 metros de el Centro de Operaciones Achala,
donde se puede ingresar con el vehículo, luego de obtener todas las
autorizaciones necesarias y de rigor. Es obligatorio concurrir con
carpa, bolsas de dormir adecuadas y calentador, ya que no está
permitido prender fuego. Con relación al agua potable se puede
llevar o también obtenerla del arroyo cercano, pero se recomienda
utilizar algún elemento “potalizador”.
Las excursiones se
realizan por senderos preorganizados, y señalizados
convenientemente. Las principales son, los interpretativos 1) Sendero
“Secretos bajo nuestros pies”, de una duración de 30 minutos y
2) Sendero “Piedra libre al zorro”(desde cerca de la estación
7). De aproximadamente 20 minutos. El primero con un recorrido de
1200 metros y el segundo de 750 metros. 3) Y el sendero principal de
aproximación a los balcones de la quebrada. Este está marcado con
estaciones, numeradas del 1 al 10. Desde la estación 10 se puede
visitar los dos balcones principales, el norte y el sur, de la
Quebrada del Condorito. Esta excursión tiene un tiempo estimado de 6
horas. Por tal motivo se recomienda el ingreso a las 9 hrs. Es de
hacer notar que el tiempo estimado de recorrido entre las estaciones
está estimado en 15 minutos. Los postes indicativos de las
estaciones son de color blanco para la ida y de color anaranjado para
la vuelta. Del Centro de visitantes hasta el Balcón Norte tenemos 6
kilómetros. Y de éste hasta el Balcón Sur, pasando por el Río de
los Condoritos, 2,5 kilómetros.
Para la caminata
larga se recomienda ropa y calzado acorde a la estación y a la
caminata, sombrero, protección solar, ropa de abrigo y un litro y
medio de agua. En caso de sacar agua de algún arroyo se recomienda
llevar pastillas potabilizadoras.
No está permitido
realizar escaladas y se debe retirar del parque todos los residuos
generados. Y no se permite el ingreso de mascotas.
Por haber llegado
tarde, solamente hicimos el recorrido Secretos bajo nuestros pies. El
trayecto es de recorrido normal de baja dificultad, apto para todos
los concurrentes. Es muy lindo y carteles de información mediante,
se puede conocer y aprender las características que el trayecto
pretende mostrar.
La limpieza de todo
el sector visitado fue perfecta y la atención de los guardaparques
presentes excelente. Y el comportamiento de los visitante, que era
bastante importante, habiendo contabilizado permanentemente unos 25
vehículos en la playa de estacionamiento, muy bueno.
Recuerden, como
último dato, que el abrigo a llevar es directamente proporcional a
la época de concurrencia, pero igualmente por hacer excursiones de
altura, aproximadamente 2000 metros, siempre es conveniente llevar
una mochila, con el suficiente abrigo. En está época la temperatura
puede bajar hasta 5 grados bajo cero. Pero se han registrado
temperaturas de hasta 20 grados bajo cero. Y que el clima puede
variar rápidamente y sin aviso.
lunes, 10 de julio de 2017
"LA EXCAVADORA" (Ciudad Jardín del Palomar)
Cuando los “Reyes” me trajeron la bici, con 10 años, una bici
del tipo “inglesa”, empezaron mis raides, que por supuesto cada
vez eran más largos y lejanos.
Con el tiempo un circuito tradicional, para mi, era ir por “la
excavadora” hasta ciudad Jardín de Palomar. Por allí todavía no
estaban hechos los grandes monoblocks de la actualidad, por lo que
existía mucho espacio para hacer recorridos, por senderos de tierra,
y no por asfalto. Los domingos por la mañana concurría a una de las
varias canchas de fútbol (de 11) que había en la zona, para ver a
mi equipo preferido, que no recuerdo ni como se llamaba ni como era
su camiseta, pero que tenía un nro 5, de los tradicionales, que era
muy bueno y era el “jefe” del equipo, aunque bastante veterano.
Casi no perdían.
La excavadora, se extendía a los costados de la vía, para maniobras
de carga, que unía los ferrocarriles de la zona, hoy una parte es
ocupada por la amplia fábrica de autos.
En una época se uso como basurero a cielo abierto. Y para ese tiempo
siempre se veía algún volcado de escombros y/o ramas. La zona era
baja, inundable en días de lluvia, con algunas lomadas no muy altas
hacia el norte. Según leí posteriormente y también escuche relatos
de los pobladores antiguos de esa zona, allí se encontraba
estacionado parte del ejercito de Rozas, y principalmente su
artillería, que se encontraba semi-oculta por las hondonadas del
lugar.
Según algunos vecinos el lugar se conocía como “la escavadora”,
porque en un tiempo aparecieron muchas maquinas viales, de ese tipo,
y durante un tiempo estuvieron excavando el lugar en busca de
antigüedades de la citada batalla. Dicen que los cañones que se
exhiben en el museo de Lujan fueron sacados de esa zona.
domingo, 9 de julio de 2017
PERROS EN LA IGLESIA DE ALPA CORRAL
Nos sucedió hace unos cuantos años. Estábamos acampando en el
camping El Pinguino, en la localidad cordobesa de Alpa Corral.
Faltaban pocos días para Navidad. No había casi nadie en el
camping, ni en el pueblo. Todavía no se notaba su auge turístico.
El dueño del camping nos invita al pesebre viviente que se realizaba
ese día en los jardines de la iglesia del pueblo.
Concurrimos. Estaba prácticamente todo el pueblo allí reunido. Todo
en paz y muy tranquilo, y los concurrentes casi parientes/amigos entre
todos. El pesebre excelente, mayores, niños, bebes, animalitos, el
tradicional burrito, etc.
Luego venía la misa. Fuimos. Nos quedamos cerca de la puerta de
ingreso, detrás de todos los feligreses. Hubo bautismos,
confirmaciones, comuniones, casamiento y la tradicional misa.
En la entrada, teniendo como limite el dintel de la puerta, unos
cinco perros, raza puros perros. No ingresaron al salón de la
iglesia. Los concurrentes nada hicieron con ellos, no los echaron, no
los topetearon, los esquivaron dignamente.
Empieza la misa, y la asistente del cura, va indicando los diferentes
pasos a seguir. Los perros estaban sentados uno al lado del otro. “De
pie”, y los perros se pararon…...”sentados” y se sentaron, y
así durante toda la misa, sin ladrar, sin molestar, sin ingresar a
la iglesia, y cuando la misa terminó, se retiraron mansamente………
Conclusión, los perros también fueron a estar con Díos.
sábado, 8 de julio de 2017
ALGUNAS HISTORIAS DE MI VIDA ENTRE LOS 5 Y LOS 10 AÑOS.
Todos estos relatos sucedieron entre mis 5 y 10 años de edad.
Antes de cumplir 6 años nos mudamos a Villa Bosch, en el suburbano
bonaerense. Años 1952 a 1956.
1 – Empece a concurrir al colegio primario, en aquel entonces mi
escuela era la nro. 59. (luego 16).
La escuela estaba frente a la plaza principal y constaba de casillas
de madera, una por cada grado, más la biblioteca y la sala de
maestros. La escuela estaba recién inaugurada, con anterioridad
estaba en una casa familiar, donde se mezclaban los grados.
Luego fue construida la escuela de material, siendo el edificio el
tradicional de la época.
Mi primer maestra fue la misma que mi maestra de 6to. Grado, en esa
época el último (grado), ya que existía un primer grado inferior y
uno superior.
2 – En esa época no había calles asfaltadas en Villa Bosch,
solamente una calle, la principal, la Santos Vega, que estaba
enripiada con algo de brea. Por ésta pasaba la única línea de
colectivos de la zona, la nro. 6, que tenía de recorrido Villa Bosch
(Desde La Loma) a San Martín (Estación del F.C.G.M.). (hoy línea
328). No había teléfonos, la iluminación de las calles eran
lamparitas colgadas de los postes en algunas intersecciones de sus
calles, casi no había veredas, algunas zonas de veredas tenían
lajas, que tenían la inscripción de la Sociedad de Fomento. Entre
las calles y las veredas existían zanjas, por donde circulaba
abundante agua, principalmente en días de lluvia.
3 – Para ir al colegio los días de mucha lluvia, había que hacer
un rodeo por la estación del Urquiza y al llegar a unas dos cuadras
antes del colegio había que cruzar la intersección de la Santos
Vega y 6 de septiembre, que no se podía porque era un río de agua.
Por allí, en la época colonial, pasaba un arroyo que venía desde
la zona actual de Caseros-Santos Lugares, entonces todos los alumnos
esperábamos un colectivo 6, que gentilmente nos pasaba del otro
lado!!!.
4 – No usaba botas de goma, sino galochas, sobre los gomycuer, los
zapatos con suela de goma, irrompibles, que me los compraban dos
números más grande, para que me duren unos años. De nuevos, mis
padres le ponían algodones en las puntas para que no me “bailen”.
5 – En invierno las zangas con agua, se congelaban, los chicos
jugábamos a ir caminado por el hielo, y era raro que se rompa, pero
de vez en cuando alguno terminaba con los pies mojados.
6 – La ropa de invierno eran pantalones tipo bombachas, de franela,
gris oscuro, que los hacia mi tía Elena, que era pantalonera de las
dos o tres cadenas grandes del centro, inglesas. El pullover tejido
por mi mamá, aprovechando toda la lana de los anteriores, que ya me
quedaban chicos. Arriba el delantal blanco, la bufanda y el poncho.
7 – Iba al colegio de mañana, de 8 a 12 hrs. Cuando regresaba mi
primer tarea era ir a la Panadería La Rosa, frente a la estación
del tren, a comprar el kilo de pan francés. No lo pesaban y recibía
5 piezas. A veces había que esperar que el pan saliera del horno. Y
siempre algún coquito me comía, como para atenuar el hambre.
8 – Otra tarea que tenía era ir a comprar kerosene, dos veces por
semana. Se vendía en la calle. Carro a caballo que llevaba un
tanque grande, iba a la misma esquina, a unas 6 o 7 cuadras de casa.
Siempre había una larga cola, a veces de media cuadra. Necesitábamos
el kerosene para abastecer a nuestra cocina Aurora.
9 – Una vez volví con fiebre del colegio. Esperamos que regrese mi
papá de su trabajo, cerca de las 18 horas. Tomó algunos mates y fue
a buscar al médico pediatra. Era el único que había que siempre
iba a las casas, a hacer las visitas médicas. Su consultorio estaba
en Santos Lugares, y no había transporte directo. Tomaba el tren
Urquiza y luego tenía que caminar cerca de 30 cuadras hasta el
consultorio. El médico tomó nota y le dijo que una vez que
terminara de atender en su casa, empezaba a hacer las visitas. Vino a
casa cerca de la medianoche. Tenía yo meningitis. El médico recetó
penicilina, y le dijo a mis padres, es un remedio nuevo, pero le va a
salvar la a vida. La única farmacia que lo vendía era la Franco
Inglesa, famosa farmacia, pero que estaba en el centro de Buenos
Aires. Espero mi papá el primer servicio de tren, 04:30 horas, luego
el subte y espero hasta las 8.00 hrs en que se abrió la farmacia.
Cada cuatro horas una inyección. Llamaron a una enfermera que vivía
a unas 5 cuadras de mi casa. No tenía problemas para venir, pero de
noche había que ir a buscarla. El problema no era la inseguridad,
no había, sino las jaurías de perros, algunos con rabia. Mi tío
Cacho vino en ayuda y de noche iban mi tío y mi papá a buscar a la
enfermera. Mi tío llevaba un palo con una bolsa de arpillera atada
en una punta, embebida en kerosene y mi viejo, los fósforos listos
para encender la bolsa. Si atacaban los perros era esa la defensa.
10 – Mi papá volvía de trabajar un día de invierno, tarde, muy
frío, nublado y con poca iluminación. No había nadie por las
calles. Cerca de casa fue atacado por una jauría de 6 perros,
algunos parecían con rabia. Por suerte atinó rápidamente a subirse
a un pilar de luz, de la casa de un vecino. Y allí paso casi dos
horas, hasta que se fue la jauría. El vecino de esa casa, mientras
tanto, lo miraba desde su ventana, y lo charlaba. Otra cosa no podía
hacer. Luego lo invitó a pasar a la misma para reponerse.
11- A los diez años, para reyes, éstos me dejaron una bicicleta,
rodado 26. Todavía la tengo. Eso si, de la original, solamente le
queda el cuadro. Pero para mi es “mi bicicleta, la que me trajeron
los reyes”.
12 – Los días nacionales, cómo el 25 de Mayo, Independencia, día
de la Bandera, se celebraban en los mismos días en que “caían”.
Si un 9 de Julio era un domingo, la fiesta colegial era ese domingo.
A todas esas fiestas, las importantes, concurrían las autoridades
del pueblo, Comisario y tropa, Jefe y empleados del Correo Argentino,
Párraco y demás curas, Jefe y tropa de Bomberos Voluntarios, la
banda de la colectividad italiana, autoridades Municipales y
Pedagógicas. Y por supuesto padres, abuelos, tíos, primos grandes,
etc. Todos concurrían, vestidos para fiesta.
Y para el fin de la fiesta alfajores y caramelos para los chicos,
repartido por la cooperadora escolar.
13 – Hacia La Loma, por lo que hoy sería la traza del Camino de
Cintura, estaban las quintas, donde algunos fines de semana íbamos
en bici, con mi padre, a comprar verduras.
Un día por allí, cayo un Gloster Meteor de la brigada de Palomar.
Fuimos. Impresionaba el agujero donde se enterró uno de los motores.
Desde mi casa unos segundos antes vimos pasar una escuadrilla, donde
uno de los aviones se notaba incendiado.
14 – Un amigo de papá vivía a pocas cuadras de casa. Don Angel.
Concurría mi viejo a visitarlo y yo lo acompañaba. Era muy
agladable escucharlo hablar. Un día nos mostró su casa, con
preocupación, por el medio de la misma, se observaba que toda la
construcción se había hundido, bastante, su casa tenía techo de
loza, que también se había tumbado. La explicación: por allí
pasaba el arroyo que desembocaba en una lagunita, pasando mi casa,
unas tres o cuatro cuadras. En el partizado de los lotes no se tuvo
en cuenta todo ésto, el arroyo fue tapado con tierra y la laguna
loteada un día que estaba ceca.
15 – A cuadra y media de mi casa, vivía don Luque. Primer
habitante de la villa. Su casa ya existía antes del loteo, pues el
era puestero de la estancia de los Bosch. Para mantener la misma y el
lote, irregular que poseía, se tuvo que cerrar una calle, ya que
hubiese pasado por el medio de su lote.
En su casa tenía antigüedades que encontró en la estancia,
producto de la gran batalla de Caseros, entre los ejércitos del
Gobernador Juan M de Rozas y Urquiza. Tenía fusiles, bayonetas y un
cráneo con una espada clavada al medio. Por muchos años Don Luque
manejo una estafeta postal, que estaba en su casa. En esa época no
había carteros, por lo que la correspondencia había que buscarla
y/o enviarla en su casa. Las bolsas postales las dejaba el tren a
vapor, carreta, que pasaba por la villa a las 15 hrs. todos los días.
Muchas veces iba a la estación a esa hora para verlo.
16 – En la esquina de casa vivía Eugenio, primo de mi mamá. Era
operador de radio Splendid. El me llevó varias veces a la radio.
17 – A cuadra y media estaba la casa de mi tío abuelo Francisco y
al lado de la misma, su galpón donde tenía su herrería. Yo pasaba
muchas horas allí, viendo su trabajo. A veces me dejaba dar aire al
fuego del coque, donde calentaba los hierros para modelarlos. También
me gustaba el gasógeno, que con el acetileno usaba para soldar. Lo
que mas me fascinaba de sus trabajos era cuando construía unas
maquinas especiales para una fábrica de muñecas, que creo que
estaba por Caballito. Mi tío había copiado una que era europea y la
había mejorado.
18 – Los domingos iba a ver películas, generalmente de vaqueros,
en el colegio de los curas. Donde hacían un sala de cine, juntando
dos grados del colegio primario, en pantalla chica. Para ingresar
había que mostrar que uno había concurrido a la misa de 9 horas y
pagar una entrada, muy esfimera. La contraseña era un cartón con
números en sus aristas, que los sacristanes marcaban con una
perforadora, tipo de las que usaban los guardas de trenes y tranvías.
19 – Mi papá era boletero en partidos de fútbol en el estadio de
River Plate. Toda nuestra familia era además socios de dicho club.
Yo acompañe varias veces al viejo y lo ayudaba a vender las
entradas. Luego nos juntábamos con mi mamá y mi hermano en la
tribuna de socios. A veces teníamos que ir temprano, para poder
estar en un sitio cómodo y protegido por el techo de la tribuna
alta. Nos veíamos la tercera, la reserva y la primera……...creo
que empezábamos a las 10 de la mañana y hasta las 17 horas. Luego
al sector de socios, debajo de una de las tribunas a merendar,
generalmente con mate.
20 – Mi papá siempre me regaló pelotas de fútbol, las números
5, de cuero. Por eso siempre era candidato a jugar partidos en el
baldío de la esquina de casa, un cuarto de manzana. Pero igual como
siempre fui patadura, era arquero de por vida!!!. Pero por llevar
la pelota de cuero, siempre jugaba.
lunes, 26 de junio de 2017
COSAS DEL CAMPO Y LA CIUDAD.
Por los años 60, voy un día con mi grabador winco, a la casa
de un compañero de trabajo, que vivía a unas 15 cuadras de casa, en
el suburbano noroeste.
En su casa estaba de visita una sobrina que tendría 17 años, que
vivía en un pueblo cercano a Pergamino. Presentación, grabado de
discos, charlas y la esposa de mi compañero me “induce” a llevar
a la joven al cine, al día siguiente. Se acepta.
La voy a buscar, tomamos el Urquiza eléctrico, y luego el subte.
Bajamos en el centro de Buenos Aires, recorrido que hacía todos los
días para ir a trabajar, o sea bien conocido. Caminamos por el andén
hasta la escalera y yo casi automáticamente me subí a la misma,
mientras seguía hablando……..por la mitad del recorrido, observo
que mi compañera no estaba….y yo subía solo y hablando!!!!!. La
chica se había quedado abajo, absorta mirando los escalones que se
movían y subían…..no se atrevía a ingresar a la mecánica!!!. Tuve
que salir, retroceder y regresar por la bajada hasta encontrarla.
Luego de darle una seria de instrucciones, logré que subiera y
triunfalmente llegamos a la cima.
Tiempo después, fui a visitarla. Al día siguiente de estar en su
casa, toda la familia reunida, salimos en varios vehículos hacia las
vías del tren, que pasaba cerca, a buscar unos yuyos y piedras. De
repente todos estaban del otro lado del alambrado, hasta su abuela!, y
yo, mirando el alambre pensando como se hace para pasar del otro
lado!!!!. Obvio me tuvieron que ayudar.
En definitiva la escalera mecánica y el alambrado de las vías
resultaron la misma cosa, obstáculos difíciles para las personas
que no están acostumbradas a usarlos o sortearlos.
domingo, 18 de junio de 2017
1963: MI PARTIDO DE HANDBALL
Año 1963, jugaba al handball, en River Plate, en la división
cadetes. Nuestro entrenador y DT el profesor Till.
Ese fue el primer año que River presentaba un equipo de cadetes, por
lo que éramos un equipo de noveles, que habremos estado de la mitad
para abajo.
Entre otros, recuerdo, como nuestros rivales, a Sociedad Alemana de
Quilmes, Excursionistas, y los dos equipos de la Sociedad Alemana de
Gimnasia de Villa Ballester.
Generalmente los partidos de locales los jugábamos en el gimnacio
grande del Momumental, una hora después de los partidos de fútbol
de la primera división, los días domingos. Por tal motivo siempre
concurrían muchos hinchas. Se jugaba antes del partido de nuestra
primera.
Partido contra SAG, de Villa Ballester, equipo “A”, el mejor del
campeonato y líder en la clasificación.
Y además un gran acontecimiento “internacional”, debutaba en
nuestro contrincante, un chico alemán, recién llegado para un
intercambio escolar, y que de complemento, se constituyo en el primer
pase internacional de nuestra liga!!!!
El profe Till, me llama previo al partido, y me dice “Vos jugas”,
pero hay mejores…….”no, vos jugas porque sos obediente, lo vas
a marcar hombre a hombre al alemán, te le pegas, y no lo dejes
mover….”.
Y bueno, a la cancha, con mucho miedo, pero a obedecer, y a cumplir,
a pesar que el profe siempre nos decía que no deberíamos marcar
hombre a hombre.
El contrincante a marcar, sintió muy bien la misma, y se movía
nerviosamente, sin poder desarrollar su muy buen juego incorporado.
Marca muy dura, pero noble.
Agarre, tiro libre, lejos de nuestro arco. No puse los brazos altos,
rodeando mi cabeza. Pelota sobre mi cara, entre la nariz y los ojos,
desmayo, unos segundos totalmente dormido, y unos cuantos
recuperando. El alemán un período fuera de cancha.
Vuelvo al juego, ataco, delante el chico, tiro al arco, mejor dicho a
cualquier lado, brazo derecho derechito hacia adelante, y a la cara
del ejecutor anterior. Manotazos.
Subo al tren Mitre, voy para el centro, me siento, y oh sorpresa el
alemán de compañero…….íbamos al tribunal de disciplina, que
estaba en la AFA.
Bueno, ese partido lo perdimos, pero allí nomás, por dos goles
solamente……
EL LICENCIADO ARAN -GURHEN, PARASICÓLOGO?
Hace un largo año, sucedió ésta situación. Supongo que el nombre
de Aran-Gurhen, relacionado con éste tema es ficticio.
En una radio local, cierto día, se presenta en un espacio,
seguramente comprado, un señor como experto en curaciones de todo
tipo, principalmente esas que la medicina tradicional no puede
solucionar, cómo las del amor, las maldiciones, las intrigas, las
enfermedades incurables, etc. El hombre muy hablador invita a
concurrir a determinada casa, donde él, instalo su consultorio,
donde sin cobrar nada, atenderá todos los casos difíciles,
entregando también el agua bendita, que soluciona en mucho, a todos
estos problemas. Invita a las personas que lo deseen a concurrir al
día siguiente en horario de 9 a 13 hrs., para sus atenciones. Para
justificar su excelente prestigio invita a los oyentes a comunicarse
con él en ese preciso momento, en que está saliendo al aire.
Llama una señora, informando un terrible problema que está
sufriendo con su marido. Empieza Aran-Gurhen a llevar la
conversación, evidentemente hacia su conveniencia. Y llega a la
conclusión de que una mujer rubia, conocida de la consultante, es el
motivo del problema que tiene su esposo, y le informa, por el éter,
que concurra ya a su consultorio, para tratar ese importante
problema, antes que se vuelva más complejo y peligroso. Allí corta
la comunicación.
Al día siguiente varias concurrentes al consultorio ambulatorio del
licenciado, llaman preocupadas (a la radio) porque el sanador no se
ha presentado en el consultorio y tampoco se lo ha visto desde la
noche anterior, como así tampoco su viejo auto. Ha desaparecido.
Al poco tiempo llama la señora, la de la maldición de la amiga
rubia?, quejándose pues lo está esperando al licenciado, para
retirar el agua bendita y ciertos elementos prometidos, luego de ser
atendida de urgencia, y de haberle dado todos sus importantes
ahorros, al hablador, para ya poder iniciar la ansiada sanación de
su marido……
Esto me hace recordar los viejos films del far-west, donde siempre
aparecía en el poblado el vendedor del famoso elixir…..
Gente, hay que evaluar muy bien, todo lo que se dice y promete, estos
generadores de cuentos del tío, saben como llevar muy bien una
conversación y suelen convencer a los desprevenidos. Antes de caer
en estas trampas consulte, a su médico de cabecera, a su sacerdote,
al vecino policía, a un amigo instruido, por favor. Gracias.
sábado, 17 de junio de 2017
EL SR. PELOSSI, UN PELUQUERO DE BARRIO.
Por los años 60 concurría a
la peluquería del Sr. Pelossi, sobre la calle Santos Vega, en la
localidad de Villa Bosch, pueblo nacido del loteo de la estancia
Bosch, sobre las vías del ferrocarril general Urquiza, con su
estación del mismo nombre. Recuerdo vagamente su apellido, por lo
que ahora lo nombro solamente como “Pelossi”.
El hombre era argentino de
padres italianos, y tenía para contar, mientras atendía a sus
clientes, muchas historias, casi todas de sus vivencias en la segunda
guerra mundial, en Europa.
Y yo como erá ávido de esos
relatos cada vez que concurría a solicitar sus servicios, le pedía
que me cuente sus vivencias, única forma de poder sentir lo que
había pasado en la guerra, historias que por esa época no se podían
adquirir de otra forma, en mi casa no había aparato de televisión,
y solamente lo que sabíamos era que por los 40-45 había existido
una gran contienda internacional.
Seguidamente escribo sobre
algunas situaciones que éste hombre vivió en su participación en
dicha guerra.
El Sr Pelossi era argentino
pero su padre quería que éste conociera su tierra original, Italia,
a sus parientes, la forma de la vida allí, que siguiera aprendiendo
el oficio de peluquero, que heredaba del mismo, etc. Y su padre lo
envío a Italia, antes que empiece la segunda guerra mundial, a pesar
que el hijo no quería ir.
Estando en Italia, empezó la
contienda, y nuestro amigo quiso volverse, pero fue convocado al
servicio militar, del que no pudo safar, atento un acuerdo
internacional entre Argentina e Italia, según contaba, y en poco
tiempo integraba el ejercito italiano.
Su regimiento fue enviado al
África, y allí estuvo mucho tiempo, donde lo que recordaba era que
avanzaban constantemente tomando aldeas, donde generalmente solamente
quedaban mujeres, niños y ancianos.
Luego fue enviado con su
regimiento al continente, más precisamente al frente ruso. En una
gran batalla su regimiento quedó entre las fuerzas rusas y las
alemanas, el contaba que nadie quería pelear, y si avanzaban los
mataban los rusos y si retrocedían lo hacían los alemanes. Casi
todos sus compañeros murieron y él quedo enterrado entre restos de
soldados muertos, donde fue localizado por fuerzas rusas. Y se
convirtió en prisionero de guerra.
Fue enviado a los campos de
prisioneros en Siberia, donde tenían que trabajar haciendo los
terraplenes y el tendido de las vías del tren transiberiano?. El
frío era tan intenso que estaban los prisioneros trabajando
solamente menos de 10 minutos y luego 15, cerca de las hogueras que
se prendían con los restos de los árboles que se cortaban.
Vivían en barracas móviles,
que iban transportando a medida que avanzaban las vías, dormían
sobre el suelo. Los prisioneros eran hombres y mujeres de distintas
nacionalidades, incluso rusos.
Sobrevivir, era por ejemplo, el
poder despertarse entre los primeros que lo podían hacer, para
revisar quienes habían muerto, para poder apropiarse de las cosas de
los mismos, principalmente su ropa y calzado. Pero no había que
tomar cosas muy buenas, porque sino, luego en las formaciones les
eran quitadas por los guardias, que se parecían a los prisioneros,
pero tenían armas y eran los primeros que se alimentaban.
Los que mejor estaban eran
llevados a portear los pocos insumos y alimentos que algunas veces
llegaban por tren. Estos prisioneros tenían escondido entre sus
ropas unas espinas grandes y huecas en su interior. Cuando portaban
alguna bolsa con harinas, usaban disimuladamente esas espinas para
clavarlas en las bolsas y poder extraer algunos gramos del cereal,
para su alimento. Nunca era mas que una cucharada, pero peor era
nada!!!
Pelossi siempre había
conservado sus herramientas, algunos peines, una tijera, una máquina
cero, y por ello fue enviado a trabajar en la barraca de “limpieza
corporal”. Allí entraban los prisioneros, hombres y mujeres, cada
un mes aproximadamente, se tenían que quitar sus ropas que eran
colocadas en grandes claves, donde por calor se mataban todos los
parásitos que portaban, luego entraban a las duchas, y al salir los
peluqueros, entre ellos Polissi, les cortaban el cabello y otros
pelos, incluidos los de los genitales. Siempre decía que su
profesión le salvó la vida.
Un día los llevaron a un tren,
los encerraron en vagones de carga, y los transportaron, no
recordando cuanto tiempo ni hacia adonde, ni porque. Solamente se
habrían las puertas cada tanto para que se tiraran de los vagones,
los cadáveres de los compañeros muertos.
Un día el tren paró y
desaparecieron los guardias. Gente del lugar rompió los candados y
pudieron bajar. Estaban libres y allí se enteraron que la guerra
hacia varios meses que había terminado!!!.
Pelossi deambuló por vaya a
saber que territorios o países y luego de varios meses pudo llegar a
un puerto sobre el mediterráneo, donde consiguio contratarse en un
barco carguero que venía para América del sur, como carbonero. En
todo el viaje nunca pudo subir a cubierta, siempre en el sudoroso y
agobiante calor de las sentinas del barco, donde estaban sus
calderas, paleando el necesario carbón para que este funcione.
Y viajando llegó a Buenos
Aires, y se fue a vivir a Villa Bosch, donde puso su peluquería de
barrio.
Más tarde cambié de
peluquería, ya empezaban a florecer los cortes de cabello con
navaja……
Hoy, tantos años después
todavía resuenan en mis recuerdos sus asombrosas y terribles
experiencias.
jueves, 15 de junio de 2017
1975: RESTOS DE COMIDA Y ELEMENTOS EN EL CAMPING ACA SAN CLEMENTE DEL TUYÚ
Esto sucedió hace muchos años, entre los años 1972-1975, en el
camping del ACA en San Clemente del Tuyú.
Estábamos acampando en familia, con nuestros hijos pequeños durante
un fin de semana largo, creo que en Semana Santa. El camping esta muy
completo. Nosotros no quedamos unos días más.
El domingo de Semana Santa, luego del medio día, los acampantes se
empezaron a retirar. Nosotros a disfrutar de la playa. Volvimos cerca
de las 18 horas, y ahora quedaban muy pocas carpas, muy distantes
unas de otras.
Estábamos en un sector, que por aquellos tiempos, tenía mesas y
bancos fijos. Sobre una mesa, al costado de nuestra carpa, un cajón
de esos tipo frutería, con paquetes de sal, azúcar, yerba, fideos,
una lata de tomate en conserva entera, etc., los paquetes abiertos
pero casi llenos.
Más allá una bolsa tipo de madera, con una botella de aceite
comestible, una de vinagre, una con salsa de tomates casera, todas
empezadas pero en excelentes estados.
Y rápidamente empezamos una recorrida en familia por el campamento,
y aparecieron jabones, una botella de champú, una de detergente,
otra de lavandina, un par de botellas de vino (cerradas).
Y también algunas sandalias, fijadores artesanales de carpas, un
martillo de goma, algunas sogas nuevitas, etc.
Bueno en los días siguientes disfrutamos de gastar bastante menos,
disfrute de un buen vino, y nos trajimos varias cajas con alimentos,
artículos de limpieza y de campamento…….
Otras épocas, otras formas de pensar, tal vez otros momentos
monetarios, pero nosotros siempre gasoleros y “aprovechadores”,
en esas épocas siempre volvimos con cositas de nuestros constantes
campamentos y nosotros no tirábamos o dejábamos nunca nada……
lunes, 12 de junio de 2017
EL CENTENARIO DE LOS HERMANOS RODRIGUEZ ABAT
Mi jefe de sección, en La
Nacional, por aquellas épocas lejanas (década del 70) se llamaba
Rodríguez Abat, correntino, gran concurridor a los mitines políticos
y al comité conservador, profesor de secundario, locuaz, excelente
compañero, trabajador, poeta y escritor, un héroe para mi.
Tenía un hermano mellizo, que
era director de escuela en su provincia. Como ellos cumplían sus 50
años, éste se vino para los Buenos Aires, a festejar tal
acontecimiento junto a su hermano.
La mañana del día del gran
festejo, día laborable, se vino para nuestras oficinas, en Villa
Crespo, eran iguales!!!! no había forma de distinguirlos, y para
colmo se presentaban igualitos, igual corte y peinado de cabello,
iguales bigotes, igual pantalón, camisa, corbata y traje. Luego del
horario de trabajo ambos se iban para el centro de la capital, a
festejar, largo y tupido.
Pero, los muchachos traviesos,
esos que siempre existen en los trabajos, enseguida inventaron la
broma. Sentaron en el escritorio de nuestro jefe, a su semejante
hermano, el que se presto inmediatamente a la situación.
Y siempre cae alguien, que
compro enseguida. Lidio algo relacionado con el trabajo diario, y el
jefe le mandó pedir su cuaderno de la primaria, para corregir????? y
además le dio un papel con unos ejercicios matemáticos para
hacer……..y el preguntón se fue a buscar un cuaderno, pero de
pases de expedientes, que trajo presuroso, pero le informó que no
entendía los mensajes del papel……..y así siguió por unas
cuantas horas dando instrucciones y aprobando tareas…...hasta que
llegó el momento de la torta y las velitas y todos festejamos
contentos, el centenario.
PN SIERRA DE LA QUIJADA: EL PODER DEL SILENCIO
Al final de los 91 nos fuimos a
pasear por Mendoza, en nuestro gol gasolero, a la vuelta decidimos
pasar por Sierra de la Quijada, Prov. de San Luis.
Llegamos por la tarde, de un
hermoso día, muy caluroso. Llevábamos carpa, y todo el equipo para
acampar, mucha agua y fruta, cítricos, sandía y melones.
En el ingreso a la reserva, no
había persona alguna, como para tener alguna información. Entramos
e hicimos los recorridos habituales, todos señalizados. Regresábamos
para el ingreso cuando a mitad del recorrido (en auto) encontramos el
lugar para camping. Solitario, sin agua potable, con dos magros
arbolitos cómo lugar de sombra (algo de sombra). Decidimos acampar.
Armamos el campamento, carpa, bolsas de dormir, luz portátil
conectada a la batería del auto. Nos sentamos a la tenue sombrita de
uno de los dos arbolitos, y así fue pasando el tiempo. Merendamos,
cenamos, y descansamos del largo viaje mañanero y del recorrido
hermoso por el lugar, y en lo mejor que pudimos fuimos girando los
banquitos, despacito siguiendo la poca sombra.
El cansancio nos venció, y nos
dejó sin deseos de ir hasta el ingreso, para avisar que estábamos
en el lugar, y nos fuimos a dormir, apenas se fue el sol, y empezó
la magistral oscuridad con un cielo impresionante, espectacular, con
miles de estrellas visibles.
Pero cerca de la una de la
mañana, todavía estábamos sin poder conciliar nuestro sueño, y
allí nos atrevimos a sincerarnos….”Che, donde estamos, en el
infinito?”. “Viste no se escucha nada, ni soplar viento, ni un
animalito, ni un bichito, ni una vaquita, nada…….existiremos?”.
Abrimos la entrada de la carpa y nos asomamos, nada de nada. Nada se
movía, y el silencio nos abrumaba totalmente, y nos fue
desesperante.
Rápidamente nos levantamos,
subimos al auto, y nos dirigimos a la entrada. Y grandiosamente en
ese momento llegaba el Sr. Guardaparque, su esposa e hijos…...y a
pesar de que no vimos a nadie, hubo alguien que ya le había avisado
que tenía a unos solitarios acampantes. Se creyó que nos había
pasado algo, pero luego de un rato de tartamudeante charla, nos
entendió. Lo tomaron con calma y nos ayudaron con su conversación.
Y nos quedamos un buen rato hasta que nos calmamos y regresamos al
campamento a dormir con tranquilidad, y bien “frititos”.
sábado, 10 de junio de 2017
HUMBERTO Y LA BELLA CLIENTE.
Humberto, el que me vendió su
jeep Ika 58, que tanto disfrute, era un compañero en mi trabajo, un
tipo genial, muy inventivo, muy conflictivo, del que se pueden
mencionar miles de anédocta…….y esta es una de ellas:
Última hora de atención al
público, nuestro sector atendía a los mismos en una amplia playa de
estacionamiento (autos), que por su antigua estructura denotaba otro
uso, la cual tenía muchas columnas, bastante mal ubicadas para un
correcto estacionamiento de vehículos.
Quedaban por atender dos o tres
autos, uno de los cuales tenía por conductora una señorita muy
llamativa y amable.
Hacia ya unos cuantos días,
que nuestro personaje, se quejaba insistentemente, que otros
empleados, no le dejaban atender a ninguna “chica especial”, y
que él siempre terminaba el día atendiendo el último trámite.
Hubo acuerdo general, y el
expediente de la hermosa señorita fue sigilosamente manipulado para
que quedara último, y la orden fue “nadie toque ese trámite”.
Y quedó nomás la carpeta de
dicha cliente, nadie la tocaba, y todos se alejaban de la mesa de
distribución…..como era de esperar, Humberto se acercó
disimuladamente y leyó la caratula, dándose cuenta de quien era ese
trámite…….lo tomó inmediatamente y salio a la playa a
cumplimentar el trámite, muy “contento y gentil”.
Hizo el trámite, mientras
otorgaba larga y amable charla a la clienta, y en un momento, la
llevó a mostrarle su nuevo Valiant IV……….
En ese momento unas manos
ávidas de “maldad”, corrieron el auto de la señorita y lo
colocaron entre dos columnas, cuestión de que el auto no podría
salir de allí, por más que el chófer fuera un “as”.
También alguien retiró de la
llave del portón de salida vehícular, que por la hora ya estaba
cerrado, los tapones necesario para su uso.
Todos se fueron, nunca se pudo
saber como termino la historia, como sacó su auto la joven, no
solamente entre las dos columnas, sinó quien le abrió el
portón………lo que si se supo que al día siguiente hubo que
“escuchar” a Humberto!!!!!
EL AGUJERO EN EL PANTALÓN DE MI ABUELO JUAN.
Mi abuelo Juan era
policía en la ciudad de Buenos Aires. El trabajo lo consiguió por
recomendación de las monjitas que vivían al frente de la casa de mi
abuela María, su esposa y madre de sus 4 hijos vivos, la quinta
había fallecido de niña.
Yo a mi abuelo Juan no lo
conocí, él murió antes de nacer yo.
Mis abuelos y sus hijos vivían
en el barrio de Caballito, famoso por sus hombres muy guapos!!!, el
nombre parece ser que nació porque en la pulpería y salón de
bailes mas famoso del lugar, poseía de veleta un caballito pintado
de blanco.
Era muy común que cada dos o
tres esquinas de los barrios había un policía de consigna, esto
daba por resultado que éste conociera a todos los vecinos y a muchos
de los transeúntes ocasionales.
Periódicamente pasaba el carro
policial de la correspondiente seccional, donde iba el oficial de
calle, para obtener las novedades de sus subalternos y controlar que
las consignas estuviesen en su lugar físico, con la vestimenta
correcta, y en posición de vigilancia. Estos controles eran
estrictos, siendo una falta grave el que los controlados estuviesen
fumando. Y mi abuelo era un fumador empedernido.
Cierto día estando fumando
Juan, no se percató que ya tenía frente suyo al oficial de calle,
instintivamente colocó su mano derecha, donde tenía el cigarrillo
prendido, dentro del bolsillo del pantalón, el reglamentario,
apagando el mismo contra el forro del bolsillo, con lo que allí se
hizo un importante agujero.
Por la noche al regresar a su
casa le “ordenó” a su esposa que revise todo el uniforme y si
había algo mal que lo solucione, pero sin decirle nada del agujero
en el bolsillo de su pantalón.
María revisó toda la ropa
pero exteriormente, retocó unos botones que parecían que se
encontraban al borde de desprenderse, lavó la ropa y luego la
planchó.
Al día siguiente de regreso,
el abuelo increpando dolorosamente a María, le dice que por su culpa
de no haber reparado el famoso agujero, por el había perdido todo su
sueldo, recién cobrado!!!!
Digamos, que entonces, la
abuela María estuvo unos cuantos días castigada!!!, y además de
tener que arreglar el pantalón, estuvo todo el siguiente mes sin
dinero para los gastos del hogar, debiendo apelar a parientes,
comprar fiado, etc.
Nunca supo que sucedió
verdaderamente con el sueldo, pero seguro que por ese agujero el
dinero no se perdió……..seguramente que fue gastado en alguna
partida perdida……
EL CASAMIENTO QUE NO FUE, PERO PERDURÓ!!!
Al personaje de esta historia
lo vamos a llamar “José”.
José estaba separado de su
primer esposa, una muy hermosa chica, pero que le gustaba una vida de
diversión y nada de vida hogareña. Se separaron el día que José
la fue a buscar a un boliche nocturno. En la época del 70 esta
situación no era “normal”.
Luego de un tiempo, José
conoció a otra chica, se enamoraron y pensaron en vivir juntos, pero
por esa época no había divorcios legales. José le contó a su
nueva pareja toda su historia. Pero esa historia no era posible
contarla a los familiares de la nueva compañera.
La situación fue llevada al
núcleo de los amigos suyos, del trabajo, e inmediatamente se empezó
a buscar una solución.
Y se casaron por Civil, en un
registro civil de la capital argentina.
Juez, escritorio de roble
europeo, impresionante sillón de cuero, típicos cuatros nacionales
en las paredes, arañas luminosas de techo, relucientes, testigos,
invitados, fotógrafo, limusina, empleados del registro impecables y
acordes con lo que uno puede pensar que serían, etc. Lo único la
hora, algo inusual para un casamiento por civil “normal”, pero
bien justificado por los novios (un amigo del novio era muy conocido
del Sr. Juez?? y como todos los turnos estaban ocupados, asedió a
otorgar uno fuera del horario habitual…….)
La ceremonia fue un éxito.
Llegaron los novios en la lujosa limusina, impecablemente vestidos,
ingresaron al salón, donde estaban los testigos, parientes y amigos.
Los recibió el ayudante del Juez, los llevó al salón principal,
donde el Sr. Juez los casó, luego los recién casados saludaron a
todos en el amplio patio del registro y se retiraron bajo una
impresionante lluvia de arroz e infinidad de flashes del fotógrafo
oficial.
El Juez y su ayudantes eran del
servicio de recepción de nuestra Cía., gente habituada a las
ceremonias, los testigos dos empleados compañeros de trabajo del
novio, como también los familiares del novio, el fotógrafo, el
oficial del trabajo, la limusina aportada por un tallerista amigo,
que en ese momento tenía el ampuloso auto reparando en su taller,
mostradores, escritorio, sillones, cuadros, del negocio de
antigüedades del padre de otro empleado, y los vecinos del barrio en
la vereda presenciando la inusitada boda y dando crédito al
acontecimiento la ampulosa placa identificadora del Registro Civil,
bien lustrada para la ocasión.
Pero el ingreso al Registro
Civil, era por la puerta derecha, y todos ingresaron por la
izquierda, que era la casa de un gerente amigo del novio…….
jueves, 8 de junio de 2017
Seguinos con Humberto......
Humberto, y la historia de la
bella cliente……..
Humberto, el que me vendió su
jeep Ika 58, que tanto disfrute, era un compañero en mi trabajo, un
tipo genial, muy inventivo, muy conflictivo, del que se pueden
mencionar miles de anédocta…….y esta es una de ellas:
Última hora de atención al
público, nuestro sector atendía a los mismos en una amplia playa de
estacionamiento (autos), que por su antigua estructura denotaba otro
uso, la cual tenía muchas columnas, bastante mal ubicadas para un
correcto estacionamiento de vehículos.
Quedaban por atender dos o tres
autos, uno de los cuales tenía por conductora una señorita muy
llamativa y amable.
Hacia ya unos cuantos días,
que nuestro personaje, se quejaba insistentemente, que otros
empleados, no le dejaban atender a ninguna “chica especial”, y
que él siempre terminaba el día atendiendo el último trámite.
Hubo acuerdo general, y el
expediente de la hermosa señorita fue sigilosamente manipulado para
que quedara último, y la orden fue “nadie toque ese trámite”.
Y quedó nomás la carpeta de
dicha cliente, nadie la tocaba, y todos se alejaban de la mesa de
distribución…..como era de esperar, Humberto se acercó
disimuladamente y leyó la caratula, dándose cuenta de quien era ese
trámite…….lo tomó inmediatamente y salio a la playa a
cumplimentar el trámite, muy “contento y gentil”.
Hizo el trámite, mientras
otorgaba larga y amable charla a la clienta, y en un momento, la
llevó a mostrarle su nuevo Valiant IV……….
En ese momento unas manos
ávidas de “maldad”, corrieron el auto de la señorita y lo
colocaron entre dos columnas, cuestión de que el auto no podría
salir de allí, por más que el chófer fuera un “as”.
También alguien retiró de la
llave del portón de salida vehícular, que por la hora ya estaba
cerrado, los tapones necesario para su uso.
Todos se fueron, nunca se pudo
saber como termino la historia, como sacó su auto la joven, no
solamente entre las dos columnas, sinó quien le abrió el
portón………lo que si se supo que al día siguiente hubo que
“escuchar” a Humberto!!!!!
domingo, 4 de junio de 2017
CÓRDOBA=ESTADO DE SUS DIQUES AL 2/6/2017
|
DIQUE
|
ALTURA LABIO SUP
|
ALTURA AL 2/6/2017
|
SITUACIÓN ACTUAL
|
|
SAN ROQUE |
35,30
|
34,83
|
-0,47
|
|
LA VIÑA |
100,50
|
90,30
|
-10,20
|
|
CRUZ DEL EJE |
37,20
|
37,15
|
+0,05
|
|
LOS MOLINOS |
53
|
51,11
|
-11,89
|
|
EMBALSE |
46,50
|
45,44
|
-1,06
|
|
LA QUEBRADA |
34
|
32,22
|
-1,78
|
|
PICHANAS |
44
|
41
|
-3
|
|
EL CAJÓN |
30,20
|
29,40
|
-0,80
|
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